Celery HY Green Gigante

Celery HY Green Gigante

Posee una raíz pivotante y profunda, con raíces secundarias superficiales. Del cuello de la raíz brotan tallos herbáceos que alcanzan de 30 a 80cm de altura. Las hojas son grandes que brotan en forma de corona, el pecíolo es una penca muy gruesa y carnosa.

Características

Nombre Común: APIO ESPAÑA, CELERY.
Nombre Científico: Apium graveolens var. dulce.


Es una planta muy nutritiva, y con propiedades diuréticas, carminativas y depuradoras de la sangre.
El apio, tanto las variedades de color verde como las blancas, aporta un fantástico toque crujiente y sabroso a las ensaladas estivales.
Es ideal en ensaladas crudas o en hervidos y muy rica en minerales.
Excelente para caldos de verduras y para limpiar la sangre de toxinas.
Transmiten su sabor característico a los caldos.
Descripción:
Se trata de una hierba bienal, es decir, que el tallo empieza a crecer al segundo año de su desarrollo; puede llegar a alcanzar los cincuenta centímetros de altura.
Las raíces son muy ligeras, estrechas y carnosas.
El tallo es hueco en su interior, apareciendo en su parte más exterior una serie de estrías que lo recorren longitudinalmente.
La hoja está dividida en anchos segmentos.
En el segundo año emite el tallo floral, con flores blancas o moradas; el fruto es un aquenio.

CULTIVO DEL APIO
Temperaturas:
Es un cultivo de clima templado, que al aire libre no soporta los fríos de invierno, cuando la planta está en el periodo de desarrollo, si ocurre una disminución fuerte de temperatura durante algunos días, puede dar lugar a que la planta florezca antes de tiempo; este problema se ve disminuido cuando el suelo está acolchado con lámina de plástico.
Se adapta muy bien al invierno.
Siempre y cuando se protejan de las heladas, las cosechas más tardías permiten disfrutar del apio durante todo el año.
Suelo:
El apio no es demasiado exigente en suelos, siempre que no sean excesivamente húmedos.
Requiere un buen drenaje.
Suelo profundo, ya que el sistema radicular alcanza gran longitud vertical.
Siembra:
Época de siembra: en primavera las semillas y el trasplante a comienzos del verano.
En hileras de 30 cm, y 30 cm entre plantas.
Por semillas en bandejas manteniendo las plantas húmedas.
La semilla tiene una facultad germinativa media de 5 años; en un gramo de semilla entran aproximadamente 2.500 unidades.
Los trasplantes a 30 cm entre cada planta.
Se recomienda en huertos familiares la siembra de lechugas y rábanos entre medio ya que éstas se beneficiaran mucho. Perfecta combinación.
Desde que se planta hasta que se recolecta tiene una duración aproximadamente de unos 4 meses.
Riego:
Si se riega abundantemente al apio se evita que espigue antes de lo previsto y se consigue que los tallos estén crujientes, que es lo que nos interesa.
Cuando está en las primeras fases de su desarrollo, el riego debe ser abundante y regular, ya que la plántula debe tener un crecimiento continuo.
Este cultivo es exigente en humedad del suelo, pero sin que llegue a ser exagerada; los riegos deben permitir que el suelo esté en un estado perfecto de humedad de tempero.
Riego dos veces por semana mínimo.
Si el suelo sufre sequedad da lugar a un embastecimiento de los tejidos y, por tanto, a una pérdida de calidad.
En todo su ciclo, este cultivo sufre estrés si hay escasez de agua en el suelo.
Abonado o fertilización:
Para obtener una buena producción y de buena calidad, es conveniente que el suelo esté bien estercolado.
En el abonado de fondo pueden aportarse, a título orientativo, alrededor de 50 g/m2 de abono complejo 8-15-15 y 15 g/m2 de sulfato de potasio.
Cuando el riego es por gravedad, pueden aplicarse 30 g/m2 de nitrato amónico en cobertera en 2 o 3 veces, con la última aportación un mes antes de la recolección.
Si los resultados del análisis de suelo muestran bajos niveles de boro y/o magnesio, éstos pueden aplicarse a razón de 2 g/m2 de producto a base de boro y 10-15 g/m2 de sulfato de magnesio. Además es conveniente aportar unos 5 g/m2 de azufre, debido a su elevada sensibilidad a la carencia de este elemento.
El abono foliar aplicado una vez por semana suele dar buenos resultados, para los aportes de boro y magnesio y de calcio en caso de suelos pobres en este elemento.
Es exigente en boro, por lo que este elemento no debe faltar en el suelo.
En el caso de los invernaderos, el apio normalmente constituye un cultivo de relleno en la época invernal, por lo que no debe aportarse estiércol si ya se estercoló el cultivo anterior, aunque si el siguiente cultivo lo precisa, pueden aplicarse 3 kg/m2.
Si no se aplica estiércol, es necesario aumentar el abonado nitrogenado y potásico, especialmente cuando los suelos sean ligeros.



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