Cebolla HY Super Gold

Cebolla HY Super Gold

Cebolla híbrida, ciclo super temprano de 85-90 días. Planta muy vigorosa. Gran adaptabilidad a diferentes climas y suelos. Follaje azulado y frondoso con muy buena tolerancia de almacenamiento y transporte. Bulbos amarillos y dorados en forma globosa, firmes y muy uniformes. Cuello firme, lo que le confiere muy buena capacidad de almacenamiento y transporte.

Características

Nombre Común: CEBOLLA.                                                                     

Nombre Científico: Allium cepa

Actualmente es una de las hortalizas más cultivadas en todo el mundo.
La planta de la cebolla posee un bulbo formado por numerosas capas gruesas y carnosas al interior, que realizan las funciones de reserva de sustancias nutritivas necesarias para la alimentación de los brotes y están recubiertas de membranas secas, delgadas y transparentes, que son base de las hojas.
Los bulbos tienen aspectos muy diversos: globosos, chatos, discoidales, forma de peonza, piriforme, etc.
El color varía desde el blanco al rojizo pasando por el amarillo.
Las capas de la cebolla tienen el papel de órganos de reserva para las hojas que salen de ellas y que son las que realizan la fotosíntesis y hacen crecer la planta.
El tallo que sostiene la inflorescencia es derecho, de 80 a 150 cm de altura, hueco, con inflamiento ventrudo en su mitad inferior.
CULTIVO DE LA CEBOLLA
Temperaturas:
Es una planta de climas templados, aunque en las primeras fases de cultivo tolera temperaturas bajo cero, para la formación y maduración del bulbo, pero requiere temperaturas más altas y días largos, cumpliéndose en primavera para las variedades precoces o de día corto, y en verano-otoño para las tardías o de día largo.
Muy adaptable, temperatura óptima 15º-23º C.
Suelo:
Prefiere suelos sueltos, sanos, profundos, ricos en materia orgánica, de consistencia media y no calcárea.
En terrenos pedregosos, poco profundos, mal labrados y en los arenosos pobres, los bulbos no se desarrollan bien y adquieren un sabor fuerte.
Suelo blando y ligero sin encharcamientos de agua.
Ph ideal ligeramente ácido.
En suelos poco fértiles se producen cebollas que se conservan mejor, pero su desarrollo es menor.
Para obtener bulbos grandes se necesitan tierras bien fertilizadas.
No deben cultivarse las cebollas en tierras recién estercoladas, debiendo utilizarse las que se estercolaron el año anterior.
Siembra:
Las semillas aparecen, generalmente en el segundo año de cultivo, al final de una inflorescencia.
Las cebollas suelen reproducirse por semillas, pero algunas variedades generan pequeños bulbos junto al bulbo principal, que también se emplean para realizar nuevas plantaciones.
La siembra de la cebolla puede hacerse de forma directa o en semillero para posterior trasplante, siendo esta última la más empleada.
La mejor fecha de siembra es a finales de invierno, en el Hemisferio Norte, la primera semana de marzo.
En las zonas más frías la siembra necesitará protección con campanas durante el invierno, para evitar que se malogren.
En siembra directa en el suelo, la cantidad de semilla necesaria es muy variable (4 g/m2), normalmente se realiza a voleo y excepcionalmente a chorrillo, recubriendo la semilla con una capa de mantillo de 3-4 cm de espesor.
La época de siembra varía según la variedad y el ciclo de cultivo.
Sembrar a principios de primavera, enterrando la semilla a 1,5 cm en hileras separadas 25 cm entre sí.
La germinación se producirá a los 21 días aproximadamente.
Plantar los bulbos cada 10-15 cm en hileras separadas 25-30 cm.
Trasplantar a mediados de primavera con una separación de 15 cm entre ejemplares y 25 entre hileras.
Recortar la mitad de las hojas antes de plantar y no colocar los ejemplares muy enterrados.
Riego:
El primer riego se debe efectuar inmediatamente después de la plantación.
Posteriormente los riegos serán indispensables a intervalos de 15-20 días.
El número de riegos es mayor para las segundas siembras puesto que su vegetación tiene lugar sobre todo en primavera o verano, mientras que las siembras de fin de verano y otoño se desarrollan durante el invierno y la primavera.
El déficit hídrico en el último período de la vegetación favorece la conservación del bulbo, pero confiere un sabor más acre.
Se interrumpirán los riegos de 15 a 30 días antes de la recolección.
El riego servirá de ayuda en intervalos secos, pero deje de regar una vez que los bulbos están formados y las hojas empiecen a doblarse hacia abajo.
Es muy sensible al exceso de humedad, pues los cambios bruscos pueden ocasionar el agrietamiento de los bulbos.
El exceso de humedad al final del cultivo repercute negativamente en su conservación.
Abonado o fertilización:
La incorporación de abonado mineral se realiza con la última labor preparatoria próxima a la siembra o a la plantación, envolviéndolo con una capa de tierra de unos 20 cm.
El abonado en cobertera se emplea únicamente en cultivos con un desarrollo vegetativo anormal, hasta una dosis máxima de 400 kg/ha de nitrosulfato amónico del 26% N, incorporándolo antes de la formación del bulbo.
- Nitrógeno.
La absorción de nitrógeno es muy elevada, aunque no deben sobrepasarse los 25 kg por hectárea, e influye sobre el tamaño del bulbo.
Por regla general, basta con un suministro días antes del engrosamiento del bulbo y después del trasplante, si fuese necesario.
El abono nitrogenado mineral favorece la conservación, ocurriendo lo contrario con el nitrógeno orgánico.
El exceso de nitrógeno da lugar a bulbos más acuosos y con mala conservación.
- Potasio.
Las cebollas necesitan bastante potasio, ya que favorece el desarrollo y la riqueza en azúcar del bulbo, afectando también a la conservación.
- Fósforo.
La necesidad en fósforo es relativamente limitada y se considera suficiente la aplicación en el abonado de fondo.
Se deberá tener en cuenta que el fósforo está relacionado con la calidad de los bulbos, resistencia al transporte y mejor conservación.
Recolección:
Duración del cultivo de 80 a 150 días.
Recolecta cuando los bulbos hayan crecido lo bastante y, si deseas almacenarlos, espera a que la parte superior se seque, rastrilla el suelo y deja las cebollas esparcidas al lado, por ejemplo, para que se sequen al sol.
Recolectar en verano, cuando las hojas empiecen a amarillear



Para mayor información consúltenos
Powered by GlobalWebTek